sábado, 19 de febrero de 2011
La Inspiración (y 2)
jueves, 10 de febrero de 2011
Un descubrimiento
En una mesilla de alguien amado. Allí me encontré a Eric – Emmanuel Schmitt. Un libro de bolsillo, ajado de viajar varios continentes. Con un descapotable levantando el polvo del camino y dejando el sol tras de sí. “Ulises sobre Bagdad”.
La Odisea de Saad Saad, que significa, como el propio Saad Saad indica, esperanza en arabe, tristeza en inglés. Un viaje de supervivencia para el, y un viaje de descubrimiento para mí.
Saad Saad no quiere ser un héroe. Solo quiere salir de su país. Llegar a un lugar mejor donde podrá ahorrar para sacar adelante a su familia, que sufre en Irak.
Este viaje además me introduce en el autor. Un escritor sensible, con una inmensa capacidad de retratar los sentimientos de los protagonistas con pocas palabras, de descubrirnos paisajes, lugares y personas en breves párrafos.
Y tras Saad Saad, me encuentro con Joseph. Y Joseph es “el hijo de Noé”. Otro viaje. Otra aventura por la supervivencia. Esta vez lo encuentro en, sorpresa, una librería de Huesca, y sorpresa, en el francés original.
Y sigo a Joseph en su tránsito hacia la adolescencia, en una doble vida que esconde el más peligro secreto. En una adaptación a los ritos cristianos mientras, por la noche, se sigue instruyendo, junto al Padre Pons, en las tradiciones hebreas
El también viaja, aunque no sepa el porqué, viendo sobre sus ojos de años lo que pasa alrededor suyo sin acabar de comprenderlo.
Ahora que tengo frente a mí estos dos libros. Los dos evocando un gran viaje de la historia de la humanidad, los dos transmitiendo el viaje de una persona solo deseo poder encontrarme el tercero de los viajes narrados por Schmitt.
No lo voy a encargar. Estoy seguro que me encontrará en el lugar más insospechado, para llenar las horas de otro viaje, el mío hacia un lugar ahora, y todavía, no definido.
viernes, 28 de enero de 2011
Invisible
viernes, 5 de noviembre de 2010
Mi Equipaje
sábado, 31 de julio de 2010
Guantanamera II
Contaba un día lo que pasaba al viajar con un pasaporte español.
Pues bueno, eso era antes del mundial.
Antes de ganar a Alemania.
Tres de la mañana. Embarque al vuelo de Emirates en dirección a Kuala Lumpur. La azafata me comunica que ELLA va con España. Pero desde el principio. No como la OTRA, que se ha subido al carro de España solo porque el pulpo ha dicho que ganábamos.
Y llego al control de pasaportes. Y una señorita malaya, con velo, me sella el pasaporte casi sin mirarlo me desea suerte y me regala una sonrisa.
Y me registro en el hotel. La recepcionista me informa que de que en una de las salas se podrá ver la final.
Y tengo que volver. Y en el registro de pasajeros, la azafata me da la enhorabuena y me ofrece un buen sitio en el avión.
viernes, 30 de julio de 2010
City of Herat
lunes, 31 de mayo de 2010
Guantanamera
Viajar con un pasaporte español y una carta de misión de la Cruz Roja siempre trae sorpresas agradables.
Esta manana, después de pasar por delante de todas las colas inimaginables - con mismo sentimiento que imagino tiene el pibón a la hora de entrar en una discoteca - me encuentro con un guardia afgano que, en lugar de registrarme, se pone a cantar Guantanamera con una entonación inmejorable.
Imagino que son cosas de ser Español. En los aeropuertos más remotos, en las fronteras más insospechadas, siempre encuentras a un guardia que te dice hola, que le gusta el Barcelona o que piensa que Villa es el mejor delantero del mundo.
El único momento embarazoso se produce cuando quieren bailar la Macarena contigo y no te sabes los movimientos. Mierda! Tengo que aprender a bailar la Macarena...
Por alguna razón extraña, no somos considerados gente peligrosa (excepto si cruzas a Francia por Irún, o tratas de coger un avión en Burdeos). Se sonríen y dicen: ah, español, pase pase. De qué equipo es? Madrid o Barcelona? A lo que respondes...del Real Zaragoza. Y explicas que se ha salvado de bajar a segunda, pero que ha vivido tiempos más gloriosos...y que si, que el Barca es el mejor equipo del mundo y Messi el mejor jugador
